EL DIVORCIO DE MÍ MISMO

Mujer en el campo 1024x640Pareciera ilógico pensar que podría haber un divorcio de mismo pero es desgraciadamente una situación común. Dejarte en segundo o último lugar y priorizar tu rol de padre o madre, de esposo o esposa, de hija o hijo, de empleado, de jefe, ama de casa etc. es a veces tan evidente que no lo ves. En ocasiones una enfermedad o crisis hará que voltees forzadamente a verte a ti mismo, a hacerte visible. Por qué llegar a ese punto donde tu cuerpo o la circunstancia tenga que gritarte para llamar tu atención sobre lo más importante: tú mismo. O acaso se puede dar lo que no se tiene? Cómo puedes pedir tranquilidad a alguien, amor a alguien si tú mismo no cultivas tu paz interior, si te críticas y te exiges o te maltratas no siguiendo un tratamiento o intoxicándote con sustancias, situaciones, personas o pensamientos que te lastiman?

Sí, la calidad del pensamiento es fundamental para la salud física y mental. Tu pensamiento determina el cómo te sientes y entonces el cómo actúas ante cierta situación o persona y por supuesto ante ti mismo. Tu pensamiento deberá tener tres características:


1) Real: sin ilusiones falsas o suposiciones
2) Positivo: sin negativismo o catastrófico
3) Presente: no pasado ni futuro, y si vas ahí toma lo que te sirva y regresa al presente


Si, por ejemplo, te has sentido culpable, sea porque te han señalado de culpable o porque te lo has auto impuesto, te estarás “castigando” sin permitirte estar en paz o merecedor de una vida cómoda pues “debes” pagar de forma consciente y generalmente inconsciente, por tus fallas. Y aquí te recuerdo que es humano fallar y que no eres un semi dios. El ser humano es un ser falible (que comete fallas), pero perfectible (que cada vez puede hacerlo mejor).


Así que, a hacer alianzas contigo mismo. Deja de criticarte y mejor corrige el error. Suéltate de las ofensas y decide vivir libre de juicios que te aten al dolor. Vuelve tu vista a ti mismo pero no por obligación, sino amorosamente pues si no lo haces tú, nadie lo hará. Prioriza tu salud, tu tiempo de descanso, de diversión, de soledad, aprende a escuchar el silencio y a sentirte cómodo con él, aprende a caminar contigo y no volverás a decir: “estoy solo”, sino: “estoy conmigo”. Date a ti mismo amorosamente lo que siempre has esperado de los demás. Entiende que esa fórmula de esperar de fuera lo que hay dentro no funciona y tendrás que hacerte cargo de ti, sabes por qué? Porque puedes, porque en eso sí tienes 100 por ciento de responsabilidad.


Samantha Urzua y Madrid
Psicoterapueta Gestalt y Tanatóloga

 

 Creditos de imagen

1. Mar aravel: http://mararavel.blogspot.mx/2011/02/as-cores-da-tempestade.html