Conservar el hígado en el calor y no en frio, mejora la viabilidad: secretos del trasplante hepático

El trasplante de hígado es el tratamiento aceptado para la insuficiencia hepática terminal, con una supervivencia de uno y cinco años superior al 90% y al 70%, respectivamente. Con el aumento de las tasas de enfermedad hepática, el suministro de órganos trasplantables ya no es capaz de satisfacer la demanda.

Paradójicamente, a pesar de la mortalidad considerable en la lista de espera (por ejemplo, 21% en el Reino Unido), solo el 63% de los hígados de donantes fallecidos en el Reino Unido se trasplantan. El número creciente de donantes de órganos fallecidos en muchos países no se ha visto acompañado por un aumento correspondiente en el número de órganos trasplantables.

Esto se debe principalmente a que estos donantes adicionales tienden a ser de alto riesgo, ya sea declarados muertos por criterios cardiovasculares, en oposición a los donantes de muerte por tronco encefálico o ancianos con comorbilidades múltiples (donantes de criterios ampliados). Dichos órganos representan un mayor riesgo para el receptor, con una mayor probabilidad de que el hígado nunca funcione (función no funcional primaria) o de que conduzca a complicaciones posteriores, particularmente a la estenosis biliar.

Actualmente, el mecanismo de conservación habitual para los trasplantes de hígado es el frío. "Se les extrae la sangre, se lavan con una solución salina y se conservan en neveras, a 4 grados centígrados, con la ayuda de hielo", explica al periódico La Vanguardia, el doctor Juan Carlos García Valdecasas, médico del hospital Clinic de Barcelona y coautor del estudio.

Cada día se descartan muchos hígados de donantes potenciales por falta de garantías, exceso de grasa o fallos en la función hepática, entre otros motivos pero además, muchos de los inicialmente seccionados, se deterioran en el propio proceso de conservación.

La técnica que preserva los hígados para trasplantes a temperatura corporal ha logrado conservarlos más tiempo y mejorar su viabilidad para la operación, lo que permitirá recuperar hasta un 30 % de los cerca de 400 hígados donados que cada año se descartan en España por razones médicas.

Si el órgano es de una calidad "razonable", se puede mantener en estas condiciones entre seis y diez horas como máximo.

Pero, en ese tiempo, "aunque en la nevera se ralentiza el deterioro del órgano, el deterioro existe", reconoce.

La nueva técnica, probada por un equipo internacional de investigadores del Reino Unido, Bélgica, Alemania y España, es una alternativa prometedora que consiste en mantener los hígados de los donantes a temperatura corporal, alimentados constantemente con sangre, medicamentos y nutrientes que simulan un soporte vital.

El proceso, denominado perfusión normotérmica, alarga la conservación a 24 horas -casi tres veces más que ahora-, lo que permitirá aprovechar muchos más órganos y reducirá la lista de espera de receptores.

Pero al mantener el órgano más tiempo, la bomba de perfusión no solo amplía notablemente el tiempo disponible para el traslado, sino que además, "puede incluso mejorar la calidad del órgano cara al trasplante", subraya el doctor García Valdecasas.

El estudio, realizado y publicado en Nature, de manera aleatoria en 220 pacientes con trasplante hepático en los que se usó el almacenamiento en frío convencional y la perfusión normotérmica, ha demostrado que en los hígados conservados a temperatura corporal, los biomarcadores de daño hepático se habían reducido a la mitad, es decir, "se habían revertido ciertos daños o lesiones presentes en el órgano" y todo, pese a haber estado conservados un 54 % de tiempo más que los que fueron almacenados en frío. Así, el ensayo logró reducir el descarte de órganos a la mitad.

Pero además, un año después del trasplante, los autores no encontraron diferencias significativas en las tasas de complicación de las vías biliares o en las tasas de supervivencia del injerto y del paciente.

Para García Valdecasas, la única desventaja de la nueva técnica es que encarece el proceso del trasplante pero, a cambio, "su uso permitiría aprovechar muchos más hígados para trasplantes", y recuperar al menos un 30 % de los más de 400 hígados que se descartan cada año solo en España.

Una publicación del periódico Excélsior, asegura que de acuerdo con estadísticas del Registro Nacional de Trasplantes (RNT), 12 mil 523 pacientes esperan un riñón; siete mil 549 necesitan córneas, 392 un hígado, 55 un corazón y 10 un páncreas.

Los interesados en convertirse en donadores pueden llenar el documento oficial en la página del Centro Nacional de Trasplantes www.cenatra.salud.gob.mx, en el que expresa su consentimiento expreso para donar órganos, tejidos y células después de la muerte, el cual no podrá revocarse por un tercero.

En el documento se puede manifestar la voluntad de quienes, después de la vida, desean donar sus órganos y/o tejidos para que sean utilizados con fines terapéuticos.

 

Referencia

https://www.nature.com/articles/s41586-018-0047-9
http://www.lavanguardia.com/vida/20180418/442706834616/conservar-higados-a-37-grados-mejora-su-calidad-y-viabilidad-para-trasplantes.html
http://www.excelsior.com.mx/nacional/2016/10/06/1120937