La impresión 3D, una nueva alternativa para trasplante hepático

Hace unos 15 años, la bioimpresión se acuñó como una de las soluciones definitivas para el diseño de tejidos vascularizados, lo cual era imposible de lograr utilizando los métodos convencionales de fabricación de tejidos. Con los avances de la tecnología de impresión 3D durante las últimas décadas, se puede esperar que la bioimpresión 3D se desarrolle tanto como la impresión 3D. Desafortunadamente, este no es el caso. Los principios de impresión de la bioimpresión son radicalmente diferentes de los aplicados en la impresión 3D industrializada, ya que tienen que tener en cuenta los componentes vivos.

Mientras que las tecnologías convencionales de impresión en 3D se aplican en realidad para aplicaciones biomédicas o biológicas, la verdadera bioimpresión 3D que implica la impresión directa de células y otras sustancias biológicas para la reconstrucción de tejidos todavía está en pañales.

La impresión 3D se perfila como una nueva vía a la hora de trasplantar el hígado con éxito, tal y como han puesto de manifiesto Rafael Bañares Cañizares, vicedecano de la Calidad e Innovación de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense y director científico del Instituto de Investigación Sanitaria del Hospital Gregorio Marañón, y Rafael Matesanz, creador del sistema nacional de trasplantes, durante un acto organizado por la Real Academia de Doctores de España (RADE).

En concreto, el futuro de estos procedimientos pasa por sistemas artificiales de soporte hepático, con una función similar a la diálisis en el campo renal, procedimientos de preservación del hígado que permitirán mantenerlo mientras se evalúa su idoneidad antes de trasplantarlo, o la posibilidad de generar órganos a partir de esqueletos creados con impresoras 3D, que posteriormente se repueblen con elementos celulares hepáticos. “No existen hoy sistemas artificiales de soporte hepático, como es la diálisis en el campo renal; y está será una estrategia que se desarrollará en el futuro”, ha advertido Bañares.

En el futuro, según el experto, habrá que prevenir la cirrosis, especialmente por depósito de grasa, que es una enfermedad de sociedades opulentas, y el hepatocarcinoma. Será importante optimizar la valoración de los hígados que se donan, que actualmente se rechazan in situ de forma muy poco rigurosa, con una valoración superficial por biopsia.

Otra novedad, según Bañares, podrá ser la generación de órganos utilizando impresoras 3D, que permitieran crear esqueletos para ser repoblados con elementos celulares, como hepatocitos y otras células del hígado, que harán posible fabricar nuevos hígados; un proceso que ya se hace con hígados de cerdo.

El trasplante hepático es el más complejo y requiere de la intervención de todo el hospital, tal y como ha señalado Rafael Matesanz, en la misma sesión de la RADE. Según el registro mundial de trasplantes, que por delegación de la OMS se mantiene en la Organización Nacional de Trasplantes (ONT), en Madrid, se hacen al año 126.000 trasplantes de órganos en el mundo. La mayoría son de riñón, con más de ochenta mil, seguidos de veintisiete mil de hígado y siete mil de corazón.

En este sentido, España continúa siendo líder mundial en donaciones y trasplantes de órganos de manera ininterrumpida desde hace veintiséis años, con 46,9 donantes por millón de habitantes en 2017, que suponen 2.183 donaciones y, por primera vez, se han superado las 5.000 intervenciones, con 5.259 trasplantes. La cuarta parte de los órganos proceden de una comunidad distinta a la de la donación, lo que significa que “ninguna comunidad autónoma, por sí sola, podría lograr los resultados que consiguen las diecisiete juntas, lo que hace del sistema de trasplantes un factor muy importante de cohesión de nuestro Sistema Nacional de Salud, y así debe seguir”, afirmó Matesanz.

El coste de los trasplantes es fácil de valorar, según Matesanz. Un año de tratamiento en diálisis de un enfermo de riñón cuesta unos 50.000 euros en Europa occidental, con pequeñas diferencias entre países, más o menos lo mismo que el trasplante.

Pero el segundo año y los sucesivos el coste cae notablemente y se empieza a ahorrar dinero, además de proporcionar mejor supervivencia y calidad de vida. España es el único país importante que tiene más enfermos trasplantados de riñón, más de tres mil, que en diálisis. “Ahorramos más del doble de lo que cuesta todo el sistema. Un ejemplo de coste/eficacia, no solo para salvar vidas, sino para gastar los recursos”, destacó.

 

Referencia


Liu, F., Liu, C., Chen, Q., Ao, Q., Tian, X., Fan, J., ... & Wang, X. (2018). Progress in organ 3D bioprinting. International Journal of Bioprinting, 4(1).

https://www.heraldo.es/noticias/suplementos/salud/2018/01/23/higados-generados-impresoras-futuro-los-trasplantes-1220628-1381024.html

https://www.computerworld.com/article/3184834/healthcare-it/3d-printed-partial-liver-transplants-targeted-for-2020.html