Indicaciones de la biopsia hepática

La  biopsia  hepática  es  una  de  las  herramientas  más  importantes en el estudio y evaluación de las enfermedades hepáticas.  Además  de  poder  orientar  la  causa  del  daño  hepático, nos proporciona información sobre el grado de necroinflamación  y  sobre  la  presencia  y  estadio  de  la  fibrosis.  Esta  información  tiene  implicación  pronóstica  y  puede  ser  de  gran  ayuda  a  la  hora  de  tomar  decisiones   terapéuticas.

Pese a estas ventajas, se trata de un procedimiento invasivo y, por tanto, no está exento de complicaciones que deben  tenerse  en  cuenta  a  la  hora  de  valorar  la  relación   riesgo-beneficio.  Además,  el  hecho  de  que  existan  otros  métodos  diagnósticos  no  invasivos  ha  conducido  a  una  reducción  del  uso  de  la  biopsia  hepática.  Sin  embargo,  pese al auge de estos métodos no invasivos, sigue siendo de gran valor en determinados escenarios que expondremos a continuación.La biopsia hepática tiene 3 indicaciones fundamentales: diagnóstico, evaluación pronóstica y como guía del tratamiento en determinadas enfermedades. Diferenciaremos las indicaciones en 3 apartados, aunque en la práctica muchas veces están estrechamente ligadas.

Diagnóstico

Ante una alteración de las pruebas de función hepática iniciaremos el estudio mediante la anamnesis, la exploración física, estudios de laboratorio (incluyendo bioquímica, hemograma, coagulación, inmunología, serología) y estudios de imagen (habitualmente ecografía abdominal como estudio inicial). En la mayor parte de los casos, esto puede llevarnos a un diagnóstico definitivo.No obstante, en ocasiones estas pruebas no son concluyentes y podemos estar ante una situación en la que no tenemos diagnóstico o tenemos más de una posible etiología que podría encajar como causa de la alteración. En estos casos, si existe una alternativa de tratamiento, la biopsia hepática podría estar indicada para tratar de aclarar la causa.

Evaluación pronóstica

El grado de fibrosis hepática se correlaciona con mortalidad, con el riesgo de desarrollar complicaciones de la cirrosis y de CHC. Además, conocer si un paciente tiene cirrosis es importante para iniciar un seguimiento periódico para detectar varices esofágicas mediante endoscopia y cribado del CHC mediante ecografía abdominal.

Ayuda en la toma de decisiones terapéuticas

Una vez alcanzado un diagnóstico por métodos no invasivos, en muchas ocasiones ya es suficiente para decidir iniciar un tratamiento, pero en ocasiones la decisión de iniciar
el tratamiento dependerá de la presencia de necroinflamación, que no siempre se detecta de forma fiable en la bioquímica, y/o del estadio de fibrosis de la enfermedad.

 

Referencia

de Lope, C. R., Puente, A., Álvarez, S., Ruiz-Bueno, P., & García, J. C. (2016). Indicaciones de la biopsia hepática. Medicine-Programa de Formación Médica Continuada Acreditado, 12(9), 515-519.