El carcinoma hepatocelular se diagnostica en una etapa posterior en pacientes alcohólicos

El cáncer de hígado es la segunda causa principal de muertes relacionadas con el cáncer en todo el mundo, y el carcinoma hepatocelular (HCC) representa más del 90% de todos los cánceres hepáticos primarios. Su incidencia ha aumentado dramáticamente en los países occidentales durante las últimas décadas. La mayoría de los casos de HCC se desarrollan en el contexto de la cirrosis hepática. En todo el mundo, las infecciones por hepatitis B y C son las dos primeras causas principales de HCC. Abuso de alcohol y hígado graso no alcohólico son los otros 2 factores de riesgo dominantes para desarrollar HCC, con diferentes tasas de prevalencia en diferentes partes del mundo.

Debido a las mejoras en la eficacia del virus de la hepatitis C y los tratamientos del virus de la hepatitis B y el aumento del consumo de alcohol per cápita en algunos regiones (la Región de Asia Sudoriental de la Organización Mundial de la Salud [OMS] y la región del Pacífico Occidental de la OMS), es probable que el alcohol se convierta en la principal causa de HCC en el futuro cercano.

El consumo excesivo de alcohol (> 80 g / d) durante un período de más de 10 años aumenta el riesgo de HCC aproximadamente 5 veces. La incidencia anual de HCC en pacientes con cirrosis hepática alcohólica es de 1% a 2% .

Como explica la doctora Charlotte Costentin, directora de esta investigación publicada en la revista “Cancer”, “en aras de mejorar el pronóstico del cáncer de hígado en la población alcohólica, resulta necesaria la implementación de programas de cribado efectivos tanto para la cirrosis como para el propio tumor, así como mejorar el acceso de los pacientes a los servicios para el tratamiento del alcoholismo”.

Por tanto, y como ya han constatado infinidad de estudios, el alcohol es uno de los principales desencadenantes del cáncer de hígado. Pero, que el tumor tenga o no su origen en el alcohol, ¿tiene alguna importancia en el pronóstico de los pacientes? O dicho de otra manera, ¿la supervivencia de los afectados se ve condicionada por haber abusado o no del alcohol?

Para responder a esta pregunta, los autores siguieron durante cinco años la evolución de 894 pacientes que acababan de ser diagnosticados de cáncer de hígado, 582 de los cuales –el 65% del total– tenían un historial de consumo abusivo de alcohol –no así los 312 restantes–. Es más; los autores se fijaron especialmente en si los pacientes con cáncer de hígado asociado al alcohol habían dejado o no su consumo en el momento del diagnóstico.

Concluida los cinco años del estudio, 601 de los participantes habían fallecido. Y de acuerdo con los resultados, los pacientes con cáncer de hígado originado por el alcohol tenían una peor función hepática y, lo que es más importante, un menor promedio de supervivencia –5,7 meses frente a 9,7 meses– que los participantes cuyos tumores tuvieron su origen en otras causas.

Pero esta mortalidad más precoz asociada al cáncer causado por el abuso de alcohol, ¿no podría ser consecuencia de un diagnóstico más tardío en este grupo de pacientes? Pues no. Los autores dividieron a los pacientes en varios grupos en función del estadio de la enfermedad en el momento del diagnóstico. Y en este caso, y con independencia del factor desencadenante del tumor, la supervivencia fue similar para todos los participantes que ‘compartían’ la misma fase de evolución del tumor.

Como apuntan los autores, «nuestros hallazgos sugieren que los pacientes con cáncer de hígado relacionado con el alcohol tienen una menor supervivencia general debido principalmente a una peor función hepática y a las características del tumor en el diagnóstico».

En este contexto, y dado que la mayoría de los pacientes con este tipo de cáncer presentan signos de cicatrización en el hígado –la consabida ‘cirrosis hepática’– en el momento del diagnóstico del tumor, los autores evaluaron si la participación en programas de seguimiento de la cirrosis antes de la detección del cáncer podía influir en el pronóstico de los pacientes. Y de acuerdo con los resultados, sí: los pacientes cuyo tumor fue detectado durante el seguimiento de su cirrosis tuvieron una mejor supervivencia que aquellos en los que el cáncer de detectó de forma ‘incidental’. Sobre todo en el caso de los participantes con hígado graso o que, aun con un cáncer asociado al alcohol, habían dejado de beber. De hecho, los participantes con menor supervivencia fueron aquellos que seguían bebiendo en el momento del diagnóstico –con independencia del grado de cirrosis.

En conclusión, este estudio muestra que los pacientes con HCC relacionado con el consumo de alcohol tienen una supervivencia reducida, principalmente a causa de un diagnóstico en una etapa posterior. Para mejorar el pronóstico del HCC en la población alcohólica, se deben realizar mejores y más esfuerzos para mejorar el cribado de la cirrosis, así como el tratamiento del abuso del alcohol. Una carga tumoral más pequeña y una mejor función hepática en el momento del diagnóstico deberían aumentar las tasas de supervivencia y pronostico en pacientes con HCC relacionado con el consumo de alcohol.

 

Referencia
Costentin, C. E., Mourad, A., Lahmek, P., Causse, X., Pariente, A., Hagège, H., ... & Condat, B. (2018). Hepatocellular carcinoma is diagnosed at a later stage in alcoholic patients: Results of a prospective, nationwide study. Cancer.

http://www.abc.es/salud/enfermedades/abci-alcohol-responsable-cancer-higado-mas-letal-201803281144_noticia.html